veintiuno
Ya ni sé en que se me fueron los veinte, en algún llanto tonto que problablemente hoy ya no tenga sentido, en viajes, en la nostalgia de cosas pequeñas y tontas. Ahora en medio de un paro estudiantil y días estresantes, en madrugadas que no duermo sin ver amanaceres, tengo veintiuno, esperando a un amor imposible que está desaparecido, que tal vez se lo llevaron lejos, a la cordillera quizás. En medio de palabras buenas y otras no tanto, con canciones de arpegio que me recuerdan este momento, porque el sufrimiento tonto lo arranqué de una vez, como quien se quita la piel, ahora soy mas yo; esa misma niña que se mordía los labios cuando pensaba, la nata que le gusta andar en trolley y se contenta con ver caer las hojas de los tuliperos del congreso, asi como se van los veinte.

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